Nuestro hombre en La Inopia

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domingo, octubre 10, 2004

La Izquierda y el sentido común

Tradicionalmente, en la política, la Derecha busca dejarlo todo como está, es decir, utilizando un símil automovilístico, es inmovilista. En cambio las Izquierdas eran las encargadas de tirar del carro de la ideología y de los hitos sociales. El origen de la Izquierda propiamente dicho empieza con los socialistas utópicos, y la utopía es un fin que ha perseguido desde entonces.

Lo que pasa es que hoy la Izquierda se ha tomado demasiado al pie de la letra esto de "sed realistas; pedid lo imposible". En algunos blogs neoconservadores he leído que la Izquierda actual no persigue la utopía sino que se ha entregado directamente a la materialización de aquello que es "imposible", literalmente. Y allí donde dice imposible podría decir "gilipollas".

Quizás el ejemplo más ondeado por los conservadores es el tema de los matrimonios homosexuales y la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo. A mí me importa bien poco, francamente, quién adopta qué.

Ahora bien, aunque de entrada no tengo nada contra los gays ni contra los niños per se (siempre hay gloriosas excepciones), el debate, y especialmente el discurso de la Izquierda, me parece un atentado contra la inteligencia, contra el sentido común.

Si una minoría lo suficientement ruidosa cae en gracia, ¿amplificaremos sus peticiones hasta convertirlas en prioridades nacionales o en leyes? ¿Y si ahora se pone de moda la poligamia? ¿Por qué no legalizarla?

La ética es una cosa y la Ley otra. Y no siempre van al mismo ritmo. Irse a la cama con un chaval de ocho años es ilegal, aun cuando éticamente todo el mundo puede opinar lo que quiera.

¿Qué pasaría si los pedófilos del mundo decidieran salir a manifestarse por la calle bajo el eslogan: "Nuestros sentimientos son puros. Derecho a la diferencia"?

Todo se limita a lo mismo: a lo políticamente correcto, que es lo mismo que decir "actividad neuronal cero". La corriente de lo políticamente correcto es la manifestación de un mal social extraordinariamente extendido: la intolerancia al dolor. No soportamos todo aquello que nos disgusta. No soportamos el padecimiento. No soportamos lo que es negativo. No soportamos el no. Somos una generación de malcriados. Cuando una cosa no nos gusta miramos hacia otro lado y cuando no nos queda más remedio que mirar aquello que nos desagrada le ponemos un nombre bonito o un lacito de color rosa para disimular su hedor o lo doloroso que es o qué poco nos gusta.

La Izquierda, entonces se dedica a poner purpurina sobre la mierda, por poderla mirar sin vomitar.

Que los gays piden no sé qué, los de la Izquierda corren a satisfacerlos, "pobrecitos, que son una minoría". Que un grupo minoritario (¡minoritario, coño!) dentro la sociedad como las mujeres maltratadas sean maltratadas hace que TOOOOODA la sociedad amplifique el problema y lo magnifique, distorsionando su magnitud hasta que parezca una especie de Godzilla pintado por Goya. Pues hala, primera medida del gobierno de Izquierdas: Ley Integral Contra La Violencia De Género. Lo siento por ellas. La muerte no mola. Y mola menos que te maten. Estoy a favor de que sea un delito, pero todo tiene un límite. Hay hijos de puta y también hay imbéciles en el mundo. Aceptémoslo. Las leyes y el clamor histérico no cambiarán la estructura reptiliana del cerebro que hace que a veces los humanos seamos salvajes. Pero el tío que mata a su señora es una minoría. ¿Y por qué demonios tenemos que pasar por el tubo todos?

Pongamos por caso que en una clase hay 29 alumnos normales y un estúpido profundo . ¿Es lógico que el profe dedique todo el tiempo de la asignatura a enseñarle al cretino cómo se hace la O con un canuto mientras los otros se mueren de aburrimiento? Yo creo que no. O se lo pone en una clase especial o se le pone un profesor de repaso o se le pone a hacer de mecánico El ser humano tiene un componente biológico violento. Hace 100.000 años éramos monos asesinos.

Organizar caceroladas contra esto es tan ridículo que da vergüenza ajena. Nos hace retroceder a la edad en que los homínidos golpeaban piedras para asustar a los rivales.

Vaya, que la Izquierda se está volviendo garrula. Igual de garrula que los que quiere criminalizar.

Uno de derechas dirá:

-Los gays biológicamente no pueden tener hijos. Es una aberración que adopten.

El de izquierdas responderá:

-¡Carca! La sociedad cambia.

Sí, la sociedad cambia y los gays no pueden tener hijos. Ahora bien: ¿Hace falta darle tanta importancia? En definitiva estamos hablando de si dos tíos pueden cuidar un niño y educarlo, pero argumentarlo todo con la palabra "progreso" o diciendo "la sociedad cambia" me parece pueril.

La sociedad cambia y los humanos siguen sin tener alas para volar o sin tener hojas para hacer fotosíntesis. ¿Tengo derecho a exigir que quiero hacer fotosíntesis? ¿Esto es la libertad, no?

Pero la Izquierda se empeña en continuar por una línea de idiocia bienpensante, negando la evidencia.

Me parece muy bueno que los discapacitados hagan deporte, pero ¿qué interés tiene ver a unas personas que no han sido dotadas para una cosa haciendo aquella cosa? Ninguna. Sólo sacarnos algo los sentimientos de culpa de encima, sólo para pensar "nuestra sociedad es la hostia; mira cómo se esfuerzan, pobres chicos".

¿Tendría algún sentido la discriminación positiva en el fútbol? Mira, es que en el once inicial tienes que poner cinco jugadores pésimos, porque también se merecen una oportunidad.

¿Tendría algún sentido un festival de cine donde todas las películas tuvieran que estar interpretadas por actores infames?

¿Tendría algún sentido una editorial especializada en gente que no sabe escribir?

De pequeño me di cuenta que no estaba dotado para las matemáticas y me dediqué a hacer otras cosas que sí que se me daban bien. Pero viendo cómo está el patio quizás exijo mi derecho a ser profesor de matemáticas en algún instituto, porque la sociedad cambia, porque todos tenemos los mismos derechos, porque creo en la utopía

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