jueves, octubre 21, 2004
¿Hay moscas kamikaze?
Sí, pero ¿por qué las mosquitas del vinagre se empeñan en inmolarse dentro de mi vaso de café si se llaman "mosquitas del vinagre" y no "mosquitas del café"? ¿Qué las impulsa a hacerlo? Quizás solamente les gusta el café. Quizás solamente les gusta tanto el café que pierden el equilibrio y el oremus y se ahogan ebrias de gozo. Seguramente todo es más simple de lo que me gustaría pensar y no hay ninguna red mundial organizada detrás de estos actos estúpidos. Ahora bien; ¿cómo se deben sentir las moscas tras tomar café? ¿Tienen arritmias? ¿Palpitaciones? ¿Tienen corazón? ¿Les gusta más el Nescafé descafeinado o el torrefacto? También les gusta el Red Bull, que lo he visto. Lo vi. Conquistaron una lata vacía y se aglomeraban encima para beberse los restos. Me asusté y metí la lata dentro de una bolsa de plástico hermética. No me apetecía compartir piso con moscas excitadas, supermoscas o lo que demonios fueran después de beber Red Bull. Suficientes problemas tengo para dormir como para que encima me despierte un puñado de moscas del vinagre hiperexcitadas por culpa de un estimulante. Y lo más grave es que la ingesta de cafeína o de taurina les debe haber cambiado el código genético, porque si no no entiendo cómo cojones hacen para mantenerse tan activas a estas alturas de octubre. ¡Tendrían que estar muertas! O hibernando, qué narices. Que me dejen en paz, que yo a ellas las respeto y no les toco su comida ni les pongo horarios ni nada de nada. ¿Que quieren llegar a las 4? Ningún problema siempre y cuando no hagan ruido al llegar. ¿Que quieren una moto? Hablémoslo.
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