lunes, mayo 21, 2007
Dinosaurios
Hace unos 2.513 años, durante el Paleozoico, los humanos eran una minoría ridícula. La Tierra estaba dominada por unos gigantes llamados dinosaurios. Dinosaurio quiere decir “iguana terrible” en griego. Es un concepto que inventó Sócrates para referirse a su discípulo Platón pero que también se aplicó a los dinosaurios. Porque los antiguos sabios pensaban que los dinosaurios eran lagartos que habían mutado por culpa de los rayos láser emitidos por el sol.
Pero se equivocaban. Los dinosaurios no están emparentados con las iguanas sino con las aves. Es decir que los rayos láser hicieron mutar a los pollos hasta convertirlos en monstruos. Para ser correctos deberíamos llamarlos dinocotopoulos o “pollos terribles” y así lo haremos durante el resto de este artículo.
Los dinosaurios gobernaron el mundo durante más de 8 años y luego desaparecieron sin dejar rastro y se convirtieron en gasolina.
¿Qué ocurrió? ¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?
Durante décadas se ha especulado con teorías rocambolescas como, por ejemplo, que una enorme estrella fugaz o asteroide chocara contra México y la metralla y el efecto Doppler matasen a los dinosaurios convirtiéndolos en gasolina.
Con todos los respetos es una teoría ridículamente subnormal.
Entonces, ¿cómo se extinguieron los dinosaurios?
Mis estudios me han aportado suficientes datos como para afirmar que los dinosaurios se extinguieron a causa de la práctica del sexo anal sin tomar precauciones. La promiscuidad homo-erótica de los dinosaurios fue su perdición. Diferentes excavaciones paleontológicas han sacado a la luz esfínteres fósiles que así lo corroboran. El VIH provocó la extinción masiva de estos mamíferos gigantes.
Otros estudios, como los publicados por los Ph.D. Salvadó & Orteu especulan con el hallazgo de gomas, jeringas de piedra y cucharillas junto a fósiles de dinosaurios, lo que demostraría que la infección no sólo se transmitió por vía anal.
En cualquier caso los dinosaurios son historia; se han extinguido para siempre y tenemos que conformarnos con los pocos ejemplares en cautividad que viven en zoológicos.
BIBLIOGRAFIA:
-Armas, gérmenes y acero. Jared Diamond.
-History of the heroine. Ph.D. Salvadó & Orteu.
-Si la naturaleza era la respuesta... ¿me podría repetir la pregunta? Biel Perelló.
Biel Perelló es periodista divulgativo y tiene un blog.
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lunes, abril 30, 2007
Historia de España: los orígenes
El universo se creó hace unos 13.700 millones de años cuando Dios explotó (lo que se conoce popularmente como Big Bang). Aproximadamente 10 minutos después ya se había formado el Espíritu Nacional Español y, lo que es más importante, se ponían las sólidas bases para el desarrollo de la Constitución de 1978.
En aquellos tiempos remotos el universo era denso y caótico, como una sopa de átomos. Pero poco a poco, gracias a la raza y a la furia, algunos de los átomos se fueron ligando formando una proto-España. No en vano historiadores como Amando de Miguel, Pío Moa o César Vidal afirman que España es la nación más antigua de Europa. Mis estudios indican que no sólo de Europa sino del universo. Más antigua que la formación de las galaxias y, por supuesto, mucho más antigua que la Tierra.
Mientras los demás átomos, que debían formar nebulosas, galaxias y otros cuerpos, continuaban formando un caldo displicente, los átomos españoles rugían con fuerza, se ordenaban y se organizaban con auténtico fervor patriótico. Quizá para algunos científicos "ortodoxos" pueda sonar exagerado pero los átomos españoles tenían prisa por formar España.
Según el historiador Stanley G. Payne, los átomos españoles están compuestos de electrones, protones, neutrones y quarks, como los patriotones, constitucionalistones o carlinos, además de sus correspondientes antipartículas: masones, separatistones, comunistones y maricones.
Gracias a la casta de la fuerza nuclear débil, las antipartículas se convirtieron en partículas nacionales o fueron destruídas por fotones llenos de garra y de gallardía.
El resto del universo continuaba a la deriva pero eso no era óbice para que los átomos españoles siguieran con su particular Cruzada. Se combinaron formando moléculas de casta y de hombría y, en pocos miles de años se había formado prácticamente Covadonga, a la que los científicos se refieren como La Cuna de España. Los átomos patrios, llenos de orgullo, adquirieron propiedades hasta entonces inauditas, como la dualidad onda-partícula y, haciendo caso omiso de las presiones universales respecto al principio de incertidumbre de la mecánica cuántica, continuaban la magna obra de la Construcción Nacional. La aparición de Covadonga en el universo creó un campo gravitatorio suficientemente estable para que a su alrededor pudieran formarse la Catedral de Burgos y El Escorial.
En un par de millones de años la Nación Española era una realidad, la reserva espiritual de la galaxia (que aún se hallaba en estado embrionario). Viendo que todo aquello era bueno, el resto de átomos se fueron concentrando alrededor de España y así se formaron la Tierra y el Sol.
La aparición de los aminoácidos y de las primeras formas de vida, como bacterias, protozoos y Rodrigo Díaz de Vivar era tan solo cuestión de tiempo. Pero eso ya es otra historia.
En aquellos tiempos remotos el universo era denso y caótico, como una sopa de átomos. Pero poco a poco, gracias a la raza y a la furia, algunos de los átomos se fueron ligando formando una proto-España. No en vano historiadores como Amando de Miguel, Pío Moa o César Vidal afirman que España es la nación más antigua de Europa. Mis estudios indican que no sólo de Europa sino del universo. Más antigua que la formación de las galaxias y, por supuesto, mucho más antigua que la Tierra.
Mientras los demás átomos, que debían formar nebulosas, galaxias y otros cuerpos, continuaban formando un caldo displicente, los átomos españoles rugían con fuerza, se ordenaban y se organizaban con auténtico fervor patriótico. Quizá para algunos científicos "ortodoxos" pueda sonar exagerado pero los átomos españoles tenían prisa por formar España.
Según el historiador Stanley G. Payne, los átomos españoles están compuestos de electrones, protones, neutrones y quarks, como los patriotones, constitucionalistones o carlinos, además de sus correspondientes antipartículas: masones, separatistones, comunistones y maricones.
Gracias a la casta de la fuerza nuclear débil, las antipartículas se convirtieron en partículas nacionales o fueron destruídas por fotones llenos de garra y de gallardía.
El resto del universo continuaba a la deriva pero eso no era óbice para que los átomos españoles siguieran con su particular Cruzada. Se combinaron formando moléculas de casta y de hombría y, en pocos miles de años se había formado prácticamente Covadonga, a la que los científicos se refieren como La Cuna de España. Los átomos patrios, llenos de orgullo, adquirieron propiedades hasta entonces inauditas, como la dualidad onda-partícula y, haciendo caso omiso de las presiones universales respecto al principio de incertidumbre de la mecánica cuántica, continuaban la magna obra de la Construcción Nacional. La aparición de Covadonga en el universo creó un campo gravitatorio suficientemente estable para que a su alrededor pudieran formarse la Catedral de Burgos y El Escorial.
En un par de millones de años la Nación Española era una realidad, la reserva espiritual de la galaxia (que aún se hallaba en estado embrionario). Viendo que todo aquello era bueno, el resto de átomos se fueron concentrando alrededor de España y así se formaron la Tierra y el Sol.
La aparición de los aminoácidos y de las primeras formas de vida, como bacterias, protozoos y Rodrigo Díaz de Vivar era tan solo cuestión de tiempo. Pero eso ya es otra historia.
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sábado, abril 28, 2007
Las acotaciones perdidas del Evangelio según San Juan
(Golpeando la mesa con la sandalia)
(Se acerca a él y le sacude un pelo de la túnica)
(Pausa)
(Impostando la voz)
(Le golpea en la cabeza)
(Con displicencia)
(Grandes risotadas)
(Da un paso al frente y cae al mar)
(Tropieza y se abre una ceja)
(Choca con un mulo)
(Con retintín)
(Muriendo)
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lunes, marzo 06, 2006
Rasurado
Con ánimo de distraerme me he dispuesto a afeitarme con un ingenio que adquirí hace un par de días en una tiendecita de higiene personal y de pequeños electrodomésticos. Se trata de una máquina afeitadora eléctrica de la prestigiosa multinacional europea Braun (excelentes minipímers). Siendo como soy un recién llegado al mundo del afeitado industrial me he leído el manual de cabo a rabo. Reproduzco a continuación algunos extractos de la guía:
-Mantenerse sentado mientras se usa el aparato.
-No usar dormido, o si tiene tendencia a dormirse.
-No usar el aparato con animales domésticos.
Y otras consideraciones similares que no está de más recordar.
Llego a la parte interesante:
Modo de empleo:
-Llenar el depósito de agua caliente.
Acostumbrado al afeitado manual me cuesta imaginar para qué se tiene que llenar el "depósito" de agua "caliente". Es más: no doy con el citado depósito. Opto por sumergir el aparato un buen rato en agua hirviendo. Sigo leyendo:
-Conectar el aparato a la red.
Así lo hago. Noto un chisporroteo in crescendo que culmina con una pequeña llamarada. Deduzco que debe tratarse del mecanismo de ignición pero, aun así, sofoco las llamas con una toalla.
Sigo leyendo.
-Sentarse y poner los pies sobre el aparato.
No acostumbro a rasurarme los pies (no por pereza) ya que no los tengo especialmente peludos, particularmente en las plantas. De todos modos obedezco las instrucciones, me siento en el borde de la bañera y coloco los pies sobre la Braun Flex-XP 5600. Había oído hablar de la depilación por descargas eléctricas, así que no me arrugo cuando noto fuertes calambres en las extremidades. Ahora bien; el pelo de la barba parece no moverse ni desprenderse, por lo cual piso con más fuerza. Cuando no puedo resistir más el achicharramiento en los pies y ya tengo el cabezal metálico adherido con saña a los talones, desenchufo el aparato tal como dicen las instrucciones:
-No masajear más de 15 minutos seguidos. Desenchufar y volver a repetir el proceso.
Vuelvo a sumergir la máquina en agua a 120 grados Celsius y la enchufo nuevamente. Pierdo un buen rato buscando velas, ya que la máquina se ha auto-incinerado y ha hecho saltar los plomos. Por prudencia evito poner los pies sobre el churro de plástico contorsionado y humeante. Quizás es momento de ir a sellar la garantía y hacerle al vendedor un par de preguntas de "tú" a "tú". Miro el manual y creo entender el porque del problema.
Taurus. Bahia Relax. Bahia Jacuzzi.
Hidromasajeador de pies.
¡Ajá! Intuyo que, accidentalmente, al embalaje de la afeitadora ha ido a parar el manual de otro ingenio electrónico (en este caso un hidromasaje para los pies). Meto todo en la caja y me dirijo al establecimiento donde la adquirí. El vendedor se niega rotundamente a sellarme la garantía. Le recalco la importancia del pequeño comerciante en el marco del nuevo modelo de financiación catalán, pero no se da por aludido. El malentendido sube de intensidad y, finalmente, muy disgustado me voy de allí, no sin antes haber adquirido un atractivo aparato a pilas para sacar las bolitas de lana de los jerseys.
Llego a casa, lo abro dispuesto a probarlo y leo las instrucciones:
-Cepillar como con cualquier cepillo manual, describiendo círculos sobre los dientes.
-Mantenerse sentado mientras se usa el aparato.
-No usar dormido, o si tiene tendencia a dormirse.
-No usar el aparato con animales domésticos.
Y otras consideraciones similares que no está de más recordar.
Llego a la parte interesante:
Modo de empleo:
-Llenar el depósito de agua caliente.
Acostumbrado al afeitado manual me cuesta imaginar para qué se tiene que llenar el "depósito" de agua "caliente". Es más: no doy con el citado depósito. Opto por sumergir el aparato un buen rato en agua hirviendo. Sigo leyendo:
-Conectar el aparato a la red.
Así lo hago. Noto un chisporroteo in crescendo que culmina con una pequeña llamarada. Deduzco que debe tratarse del mecanismo de ignición pero, aun así, sofoco las llamas con una toalla.
Sigo leyendo.
-Sentarse y poner los pies sobre el aparato.
No acostumbro a rasurarme los pies (no por pereza) ya que no los tengo especialmente peludos, particularmente en las plantas. De todos modos obedezco las instrucciones, me siento en el borde de la bañera y coloco los pies sobre la Braun Flex-XP 5600. Había oído hablar de la depilación por descargas eléctricas, así que no me arrugo cuando noto fuertes calambres en las extremidades. Ahora bien; el pelo de la barba parece no moverse ni desprenderse, por lo cual piso con más fuerza. Cuando no puedo resistir más el achicharramiento en los pies y ya tengo el cabezal metálico adherido con saña a los talones, desenchufo el aparato tal como dicen las instrucciones:
-No masajear más de 15 minutos seguidos. Desenchufar y volver a repetir el proceso.
Vuelvo a sumergir la máquina en agua a 120 grados Celsius y la enchufo nuevamente. Pierdo un buen rato buscando velas, ya que la máquina se ha auto-incinerado y ha hecho saltar los plomos. Por prudencia evito poner los pies sobre el churro de plástico contorsionado y humeante. Quizás es momento de ir a sellar la garantía y hacerle al vendedor un par de preguntas de "tú" a "tú". Miro el manual y creo entender el porque del problema.
Taurus. Bahia Relax. Bahia Jacuzzi.
Hidromasajeador de pies.
¡Ajá! Intuyo que, accidentalmente, al embalaje de la afeitadora ha ido a parar el manual de otro ingenio electrónico (en este caso un hidromasaje para los pies). Meto todo en la caja y me dirijo al establecimiento donde la adquirí. El vendedor se niega rotundamente a sellarme la garantía. Le recalco la importancia del pequeño comerciante en el marco del nuevo modelo de financiación catalán, pero no se da por aludido. El malentendido sube de intensidad y, finalmente, muy disgustado me voy de allí, no sin antes haber adquirido un atractivo aparato a pilas para sacar las bolitas de lana de los jerseys.
Llego a casa, lo abro dispuesto a probarlo y leo las instrucciones:
-Cepillar como con cualquier cepillo manual, describiendo círculos sobre los dientes.
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viernes, marzo 03, 2006
Cómo vestirse para ir a un programa de televisión.
Uno de los aspectos más importantes de la literatura, a menudo poco valorado, es el aspecto del escritor. ¿Por qué un escritor tiene éxito y otro no?
No es por la calidad del texto. Hoy en día no. Un buen escritor debe llevar siempre consigo una libreta, un boli, gomina y una camisa limpia.
Fijémonos en dos escritores de éxito.
No es por la calidad del texto. Hoy en día no. Un buen escritor debe llevar siempre consigo una libreta, un boli, gomina y una camisa limpia.
Fijémonos en dos escritores de éxito.

Menudos ojos.

Menudo porte.
Ambos comparten una característica: son fotogénicos.
Ir bien arreglado, limpio, peinado, es imprescindible para vender libros. Ya no se lleva el estilo sesentero, dejado, casposo, sucio. Hoy en día ese aspecto sólo es tolerable en algunos poetas, jugadores de fútbol o ciertos ministros.
Los escritores deben ir a las entrevistas impecablemente vestidos. Tienen que haber estudiado a conciencia cuál es su perfil bueno. Si están más favorecidos con o sin gafas. Si el tono rosado de la camisa les hace juego con la textura del cutis.
Hablemos claro: un escritor que impregne sus libros de un tono personalísimo no llegará a ningún sitio a no ser que acompañe las palabras escritas de una voz propia, real, dicha por la boca. Es decir, debe tener una voz bonita, agradable, modulada, entre Barry White y Alejo Vidal-Quadras.
Día tras día me pruebo diferentes combinaciones de ropa y las someto a un análisis semiótico-visual exhaustivo, sopesando los pros y los contras. De momento ya he decidido cómo tengo que ir vestido al programa Saló de lectura, de BTV:
Ir bien arreglado, limpio, peinado, es imprescindible para vender libros. Ya no se lleva el estilo sesentero, dejado, casposo, sucio. Hoy en día ese aspecto sólo es tolerable en algunos poetas, jugadores de fútbol o ciertos ministros.
Los escritores deben ir a las entrevistas impecablemente vestidos. Tienen que haber estudiado a conciencia cuál es su perfil bueno. Si están más favorecidos con o sin gafas. Si el tono rosado de la camisa les hace juego con la textura del cutis.
Hablemos claro: un escritor que impregne sus libros de un tono personalísimo no llegará a ningún sitio a no ser que acompañe las palabras escritas de una voz propia, real, dicha por la boca. Es decir, debe tener una voz bonita, agradable, modulada, entre Barry White y Alejo Vidal-Quadras.
Día tras día me pruebo diferentes combinaciones de ropa y las someto a un análisis semiótico-visual exhaustivo, sopesando los pros y los contras. De momento ya he decidido cómo tengo que ir vestido al programa Saló de lectura, de BTV:
- Cabello escalado, ligeramente crepado en la nuca y en las patillas.
- Foulard violeta con motivos Bollywood.
- Americana color crema zanzíbar.
- Camisa amarillo-vernissage con pañuelo en el bolsillo de la pechera. Dos botones abiertos.
- Cinturón blanco de piel argentina.
- Pantalones de tela desenfadados.
- Calcetines ejecutivos color aguacate.
- Mocasines caqui con velcro.

Emilio Manzano, con la yunta y el típico arado de palo.
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